En 2022, la Generalitat autorizó 190 días de bous en Cataluña y se programaron 469 espectáculos; en 201 de ellos, según datos del departamento de Interior obtenidos por la Agència Catalana de Notícies (ACN), hubo un bou embolat o un bou capllaçat. En octubre de 2025, cuando el Institut Opinòmetre preguntó a quienes viven en las Terres de l'Ebre, casi siete de cada diez respondieron que esas dos modalidades no deberían seguir celebrándose.
El estudio se basa en 600 encuestas telefónicas a mayores de 18 años del Baix Ebre, el Montsià, la Ribera d'Ebre y la Terra Alta, con un nivel de confianza del 95% y un error muestral de ±4%. Dentro de ese 69,4%, el 47,2% quiere que desaparezca cualquier modalidad de correbou y el 22,2% pide acabar específicamente con el embolat y el capllaçat. Solo el 27,5% defiende mantenerlas todas.
En el bou embolat, el animal corre en una plaza o en calles cerradas con una estructura metálica en cada asta y dos bolas de estopa encendidas en la parte superior. En el bou capllaçat, recorre las calles atado por los cuernos con una cuerda. Son, precisamente, las dos modalidades que la plataforma señala como las más crueles.
Prou Correbous nació en 2019, después de que un bou saltara la barrera en las fiestas de Vidreres, hiriera a 19 personas y fuera abatido a tiros por la policía. Reúne a entidades importantes en el territorio como ADDA, AnimaNaturalis, FAADA, Fundació Fauna, Fundación Franz Weber, Lex Ànima y Libera!. Su primera encuesta, también del Institut Opinòmetre y también a 600 personas, concluyó en 2019 que el 75,1% de la ciudadanía catalana no quería los correbous, según datos difundidos por la plataforma.
"Durante años se nos ha dicho que los correbous eran la voz de las Terres de l'Ebre. Esta encuesta demuestra que la voz del territorio es otra: casi siete de cada diez personas no quieren ver a un animal con fuego en las astas ni atado con cuerdas por las calles", afirma Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España.
Haber ido a los bous no es haber aplaudido
El 71,5% de las personas encuestadas ha asistido alguna vez en su vida a una fiesta con correbous, pero casi siempre como público: el 47,7% solo miró y el 23,8% corrió. El 28,5% no ha asistido nunca.
El rechazo al sufrimiento es muy amplio: el 88,5% considera que nada justifica hacer padecer a un animal por diversión. Además, el 53,5% rechaza que los ayuntamientos financien los bous con dinero público, frente al 42,0% que lo apoya. El rechazo es más fuerte entre mujeres, jóvenes de 18 a 29 años y personas nacidas fuera de la zona.
El estudio no oculta la división sobre el futuro de los correbous: el 49,7% quiere que continúen, con todas sus modalidades (27,5%) o sin el embolat y el capllaçat (22,2%), y el 47,2% quiere eliminarlos. Sólo los participantes activos, con un 58,0% a favor de mantener todas las modalidades, son los únicos que lo defienden por mayoría. Junto al grupo de 30 a 44 años, son también los únicos que respaldan la financiación pública.
"El sufrimiento físico, el agotamiento y el estrés extremo que sufren los animales, de forma muy acusada en el bou embolat y el capllaçat, son evidentes y no tienen ninguna justificación lúdica", afirma Tania Capafons Adam, veterinaria que intervino en la presentación del estudio.
Lo que la ley de 2010 dejó pendiente
Cataluña prohibió las corridas de toros en 2010 y ese mismo año aprobó la Ley 34/2010 sobre fiestas tradicionales con bous. La propuesta de la CUP y En Comú Podem, impulsada por Prou Correbous, excluiría de esa ley el embolat, el capllaçat y el bou a la mar, y respetaría los bous en plaza y en calle.
En octubre de 2023, el Parlament rechazó, con 19 votos a favor, 29 en contra y 83 abstenciones, las enmiendas a la totalidad de PP y Vox. Sin embargo, la disolución de la Cámara hizo decaer la iniciativa, que debe presentarse de nuevo. Entre tanto, señala Gascón, municipios como l'Ampolla y el Mas de Barberans han dejado de celebrar bous embolats. La Agrupació de Penyes i Comissions Taurines de les Terres de l'Ebre advierte de que ambas modalidades suponen el 60% de los ingresos de los criadores de bous bravos.
"Como veterinario celebro profundamente que la mayoría de la población ya se oponga a destinar sus impuestos a financiar unas actividades que vulneran de lleno el bienestar animal más básico", expresa Joaquim Morales Arasa, veterinario que participó en la presentación.
Que la próxima fiesta no lleve fuego en las astas
El estudio demuestra que el cambio ya está en la calle; falta que llegue a las leyes. Tú puedes empujarlo: comparte los resultados, pregunta a tu ayuntamiento cuánto dinero público destina a festejos con animales y no acudas a espectáculos en los que un ser sintiente sufre por diversión.
También puedes actuar colectivamente. Pide a tus representantes en el Parlament que retomen la reforma de la Ley 34/2010 y difunde la campaña de Prou Correbous. AnimaNaturalis, además, ha anunciado que volvería a las Terres de l'Ebre para registrar bous embolats y capllaçats y denunciar maltrato e incumplimientos de la normativa, dentro de su campaña para acabar con los festejos taurinos en Cataluña y en toda España.
"No pedimos que las Terres de l'Ebre renuncien a sus fiestas, sino que el fuego y la soga dejen de ser la fiesta. Quienes viven allí ya lo han dicho; ahora la política tiene que escuchar", añade Gascón.
Cuando la Generalitat vuelva a contar cuántos días de bous autoriza y cuántos espectáculos se programan, habrá una cifra que importa más que ninguna: los 201 que en 2022 incluyeron un bou embolat o capllaçat. Casi siete de cada diez habitantes de las Terres de l'Ebre acaban de decir que no quieren volver a verla.
Súmate a nuestra campaña contra los festejos crueles con los animales y hazte socia o socio de AnimaNaturalis para que ningún animal vuelva a correr con fuego en las astas para entretener a nadie.
