La peletería está llegando a su fin: la muerte ya no está de moda

Actualmente, el 85% de las pieles de la industria peletera proceden de animales criados en granjas. El 60% de estas granjas se encuentra en Europa del Norte, el 10% en Norteamérica y el resto en países como China, Argentina o Rusia. En España hay alrededor de unas 50 granjas de visones.

La peletería está llegando a su fin: la muerte ya no está de moda

Actualmente, el 85% de las pieles de la industria peletera proceden de animales criados en granjas. El 60% de estas granjas se encuentra en Europa del Norte, el 10% en Norteamérica y el resto en países como China, Argentina o Rusia. En España hay alrededor de unas 50 granjas de visones.

A pesar de estos datos, la sociedad es cada vez más consciente de que provocar sufrimiento a seres sintientes por cuestiones tan banales como la estética o la moda no tienen cabida en el siglo XXI. Esta idea se traduce en las encuestas que ponen sobre la mesa el rechazo generalizado de los ciudadanos hacia la industria peletera. De esta manera, en los últimos años, la popularidad de las prendas de pieles ha experimentado un importante descenso en todo el mundo.

Esto conlleva que cada vez sean más las marcas de moda y los países que abandonan la dinámica de tortura que representa la producción de la piel. De hecho, ya son ocho, los Estados Miembro de la Unión Europea que han prohibido totalmente la actividad de estas fábricas de muerte. En 2000, Reino Unido declaró como ilegales sus granjas de pieles. En la misma línea, Croacia prohibió la peletería a principios de 2017, año en que Japón clausuró la última granja de pieles y también Holanda, que en ese momento era el cuarto mayor fabricante de pieles del mundo, ratificó la prohibición de crianza de visones en sus granjas. A esta lista de países que han prohibido o están gradualmente vetando la instalación de granjas de visones en su territorio se suman Austria, Bélgica, Luxemburgo, Eslovenia, Dinamarca, República Checa o Irlanda. Por otro lado, Alemania y Suecia, han eliminado la cría de todos los animales para el uso de su piel y el Parlamento noruego aprobó en abril una ley que prohíbe las granjas peleteras a partir de febrero de 2025.

En la misma línea, Polonia, Lituania y Estonia están actualmente valorando la posibilidad de sumarse a la prohibición de este tipo de granjas del horror. También nos llegan buenas noticias desde el otro lado del Atlántico. Recientemente California se ha proclamado como el primer Estado de Estados Unidos que prohíbe el comercio de pieles. Esta ley, que entrará en vigor en 2023 y que ya estaba aprobada en San Francisco y Los Ángeles, pretende acabar con la cría de animales específicamente para el comercio de su piel y, en consecuencia, con el negocio de la peletería de lujo en California que quedará reducido a la venta de prendas de segunda mano.

Una industria cruel

Para intentar contrarrestar la creciente tendencia de rechazo a las pieles y salvaguardar sus gigantescos intereses económicos, el sector de la peletería está llevando a cabo estrategias de marca ética y greenwashing o ecoblanqueamiento. El proyecto WelFur, financiado por la propia industria, dice asegurar un alto grado de bienestar animal en la producción de pieles, pero ¿cómo se puede garantizar el bienestar de unos animales que se ven obligados a vivir hacinados en jaulas diminutas donde apenas pueden moverse y en condiciones que son la antítesis de sus necesidades naturales y ambientales? Según expertos en ética y bienestar, ningún control o medida puede mejorar la vida de esos animales, se trata de una falacia para engañar al consumidor.

Y es que la industria de la piel es una de las más crueles que existen. Los animales machos se suelen matar cuando tienen entre 7 y 10 meses de vida, mientras que las hembras, permanecen entre 4 y 5 años enjauladas siendo forzadas a tener más crías cada año.

Como el objetivo de la industria es sacar el máximo rendimiento posible, se suelen utilizar los métodos de matanza más económicos que además son los más crueles, como la asfixia, la electrocución, el envenenamiento o los gases. Para la industria peletera lo importante es el producto final, y estos sistemas permiten matar a los animales sin alterar la calidad de su piel. A los visones americanos se les suele matar retorciéndoles el cuello o bien con monóxido de carbono, lo que les produce una muerta lenta y dolorosa por asfixia. A los zorros se les electrocuta, introduciéndoles electrodos por vía bucal y anal.

Lo ético vende, la muerte no está de moda

La Fur Free Aliance (FFA) trabaja incansable para acabar con el comercio de pieles en todo el mundo y ya ha conseguido convencer a algunas marcas de lujo para que dejen de emplear este material. En este sentido, marcas tan importantes como Versace, Chanel, Prada, Armani, Calvin Klein, Hugo Boss, Ralph Lauren, Furla, Burberry, Michael Kors, Gucci, Donna Karan, el diseñador español Adolfo Domínguez o el francés Jean-Paul Gaultier ya han abandonado en los últimos años el uso de pieles en sus colecciones.

También la prestigiosa marca italiana Prada comunicó recientemente que eliminará las pieles en sus colecciones para mujer de cara a la primavera y el verano del 2020. Según la experta en moda de Euromonitor Internacional, Nina Marston, este paso demuestra un compromiso por la moda sin crueldad con los animales y esto «va a aumentar el atractivo de Prada entre los jóvenes consumidores de lujo, que cada vez prefieren marcas que compartan sus intereses y valores». Esta contundente afirmación pone de evidencia que lo ético vende y que la muerte y el sufrimiento ya no están de moda.

La solución pasa por la concienciación

Pero pese a la innegable mejora que denotan estos datos, la industria peletera sigue viva. En China, cada año se acaba con la vida de 125 millones de conejos y 75 millones de visones, zorros y perros mapache y en la UE, la cifra ronda los 32 millones de animales al año.

Por todo esto, la lucha contra la industria peletera debe focalizarse en la concienciación de la población que, muchas veces, no es ni siquiera consciente del sufrimiento que conlleva fabricar la prenda de piel que pasean con orgullo. Tal y como afirma Jo-Anne McArthur, reconocida fotógrafa canadiense y activista por los animales: «Hay personas que ni siquiera saben que se sacrifican animales para hacer sus abrigos de pieles».

La concienciación es la clave. Si educamos al consumidor, la demanda de pieles se reducirá tal y como pasó con el gigante de artículos deportivos Canadian Tire que se vio obligado a dejar de vender pieles en dos de sus sucursales gracias a la presión social. Además, a través de la concienciación, la persona que usa pieles puede replantearse el hecho de llevarlas por temor a sentirse avergonzada, humillada o señalada con el dedo.

En este sentido, las redes sociales se convierten en grandes aliadas para llevar a cabo esta estrategia de concienciación tan necesaria, sobre todo entre los jóvenes. Por eso, el público debería condenar y señalar a las personas que llevan pieles, especialmente a las celebridades, para que dejen de consumir este tipo de productos. Y es que, tal y como afirma, Mark Glover, director de Respect For Animals en Reino Unido y miembro de la Fur Free Alliance (FFA) «Cuando la gente deje de comprar pieles, los animales dejarán de morir».

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