Entre el 6 de diciembre de 2025 y el 10 de enero de 2026, un dromedario actuó noche tras noche en el "Circ de Nadal" de Valencia, gestionado por la empresa Consultores y Espectáculos Gestimark Valencia, S.L. Lo que el público podía apreciar a simple vista, y que las cámaras de quienes denunciaron registraron con nitidez, era una cojera evidente. El animal estaba lesionado. Y aun así salía a la pista.
La coalición InfoCircos, integrada por la Fundación AnimaNaturalis Internacional, la Fundación AAP Primadomus para la Acogida de Animales Exóticos, la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA) y FAADA, Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales, presentó una denuncia formal ante el Ayuntamiento de Valencia. La base: el material audiovisual que demuestra cómo el dromedario fue obligado a participar en las actuaciones a pesar de su estado físico.
"No puede justificarse el lucro en detrimento del bienestar de seres vivos que sienten dolor y miedo como cualquier otro", expresa Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España. Según las organizaciones, los hechos no apuntan a un descuido accidental. Apuntan a una decisión consciente: mantener al animal en la actividad pese a su estado, anteponiendo los intereses económicos del espectáculo al bienestar del ser vivo.
Lo que la ley prohíbe... y ocurrió
El marco legal español es claro. La Ley 32/2007 prohíbe expresamente someter a los animales a sufrimiento innecesario o forzarlos mediante violencia para realizar actividades que puedan causarles dolor o miedo. Las infracciones graves en el marco de esta norma pueden derivar en multas de hasta 100.000 euros, así como en sanciones accesorias que incluyen el decomiso del animal, el cese de la actividad o la clausura de las instalaciones.
A esto se suma la Ley 8/2003 de Sanidad Animal, que impone a los responsables la obligación de garantizar la salud y el bienestar de los animales bajo su custodia. Las sanciones por infracciones muy graves bajo esta norma pueden alcanzar los 1.200.000 euros y contemplar medidas cautelares inmediatas para proteger a los animales y evitar la continuidad de situaciones de riesgo.
Dicho de otro modo: existían herramientas legales para detener el espectáculo. No se utilizaron. Un dromedario con una cojera apreciable a simple vista continuó actuando durante semanas ante miles de personas.
"El sufrimiento del animal es completamente incompatible con cualquier estándar de bienestar", añade Olga Martín, portavoz de AAP Primadomus. Según Alberto Díez, portavoz de ANDA, "la vigilancia ciudadana y la denuncia son herramientas esenciales para garantizar el cumplimiento de la ley y la protección animal."
El caso no es, lamentablemente, excepcional. Es representativo de un modelo de entretenimiento que utiliza a individuos sintientes como atrezzo, que depende de su sometimiento y que opera en un marco de supervisión insuficiente. "La vigilancia ciudadana y la denuncia son herramientas esenciales para garantizar el cumplimiento de la ley y la protección animal", recuerda Díez.
Qué piden las organizaciones
La coalición InfoCircos no se limita a señalar un problema. Su denuncia ante el Ayuntamiento de Valencia incluye peticiones concretas: que se abra el expediente sancionador correspondiente, que se reconozca a InfoCircos como parte interesada en el procedimiento, que se adopten medidas cautelares inmediatas para proteger al dromedario y que se considere la inhabilitación para la tenencia de animales de los responsables del espectáculo.
Cada una de estas peticiones tiene implicaciones que van más allá del caso concreto. Si el Ayuntamiento abre expediente y aplica las sanciones previstas por la Ley 32/2007 y la Ley 8/2003, enviará una señal inequívoca al sector: el sufrimiento documentado de un animal en un espectáculo tiene consecuencias legales reales. Si, en cambio, el expediente queda en nada, el mensaje será el contrario.
Como subraya Andrea Torres, portavoz de FAADA, "exigir la protección legal efectiva es la única manera de evitar que estos episodios se repitan." La frase es simple, pero su significado es político: no basta con que existan leyes. Es necesario que se apliquen.
Ahora actúa
El dromedario del "Circ de Nadal" no podía salir de la pista por su cuenta. No podía rechazar la actuación, no podía pedir que le viera un veterinario, no podía negarse. Dependía, completamente, de que los humanos responsables tomaran la decisión correcta. No lo hicieron. Pero otros sí: quienes grabaron, quienes denunciaron, quienes presentaron la documentación ante el Ayuntamiento.
Tú también puedes ser parte de esa cadena. Cuando asistas a un espectáculo o evento y observes a un animal con signos de malestar, graba, documenta y denuncia ante las autoridades locales o ante organizaciones como AnimaNaturalis, AAP Primadomus, ANDA o FAADA. La vigilancia ciudadana no es opcional: es lo que hace funcionar el sistema de protección animal en la práctica.
Más allá del acto individual, puedes sumarte a las campañas de InfoCircos para exigir que el Ayuntamiento de Valencia tramite el expediente sancionador y que se adopten medidas cautelares para el dromedario afectado. Compartir esta denuncia, firmar las peticiones activas y presionar a tus representantes locales son acciones concretas con impacto real.
"No puede justificarse el lucro en detrimento del bienestar de seres vivos que sienten dolor y miedo como cualquier otro", recuerda Gascón. Ese dromedario que salía a la pista con una cojera visible no era un accesorio de espectáculo: era un individuo con capacidad de sufrir. Y hoy, igual que entonces, necesita que alguien decida actuar.
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