Cuando pensamos en lana, muchos imaginamos ovejas pastando tranquilamente en verdes praderas, sometiéndose voluntariamente a un "corte de pelo" inofensivo que las alivia del peso de su pelaje. Esta imagen bucólica, cuidadosamente cultivada por la industria textil, oculta una realidad muy diferente: un sistema de producción masiva caracterizado por mutilaciones dolorosas, maltrato sistemático y un impacto ambiental devastador. La lana no es simplemente un regalo de la naturaleza, sino el producto de intervención genética, química e industrial a gran escala que genera sufrimiento animal considerable y contribuye significativamente a la crisis climática.

La Escala de la Industria

Más de 1,200 millones de ovejas son criadas globalmente para la producción de lana, junto con millones de cabras, alpacas, llamas, conejos y otros animales utilizados para fibras textiles. Aproximadamente 550 millones de ovejas son sacrificadas anualmente después de pastar en tierras frecuentemente despejadas de ecosistemas nativos. Australia, responsable de más de la mitad de la producción mundial de lana merino y aproximadamente una cuarta parte de toda la lana utilizada globalmente, se ha convertido en el epicentro de una industria que prioriza sistemáticamente las ganancias sobre el bienestar animal y ambiental.

La Manipulación Genética: Creando el Problema

Las ovejas modernas son radicalmente diferentes de sus ancestros. El muflón, antecesor de la oveja doméstica, posee una capa delgada de lana y un pelaje más grueso que muda naturalmente en verano, proporcionando regulación térmica perfectamente adaptada a su entorno. Este animal no necesitaba ser esquilado.

A través de siglos de crianza selectiva intensiva, los humanos hemos manipulado genéticamente a las ovejas para que produzcan cantidades excesivas de lana, maximizando así las ganancias. Las ovejas merino, en particular, han sido criadas para desarrollar piel extremadamente arrugada, lo que significa más superficie corporal y, por tanto, más lana por animal. Esta carga antinatural de lana pesa sobre sus cuerpos, dificultando su movimiento y haciéndolas vulnerables a la muerte por golpe de calor durante los meses cálidos.

Si las ovejas no fueran manipuladas genéticamente y se les dejara en paz, producirían naturalmente suficiente lana para protegerse de temperaturas extremas, proporcionándoles aislamiento efectivo tanto contra el frío como contra el calor. La afirmación de que "hacemos un favor" a las ovejas al esquilarlas invierte completamente la causalidad: primero las criamos para que produzcan lana excesiva, y luego justificamos el esquileo como un acto de compasión.

Mutilaciones Rutinarias Sin Anestesia

Dentro de las primeras semanas de vida, los corderos son sometidos a una serie de procedimientos dolorosamente brutales sin ningún tipo de analgésico. Sus orejas son perforadas con sacabocados para indicar género, edad o "propiedad". Sus colas son cortadas o amputadas mediante elastración, un método que utiliza anillos de goma para cortar el suministro de sangre hasta que la cola se desprende, uno de los métodos más dolorosos posibles.

Los corderos machos son castrados entre las 2 y 8 semanas de edad, ya sea mediante incisión quirúrgica que extrae los testículos o, nuevamente, mediante elastración. Cuando los testículos no se caen como se espera, los esquiladores simplemente los cortan con tijeras. Estos procedimientos causan dolor extremo y sufrimiento prolongado a animales que, como cualquier mamífero, experimentan dolor, miedo y angustia.

El Mulesing: Una Crueldad Institucionalizada

En Australia, donde se origina más del 50% de la lana merino mundial utilizada en productos que van desde ropa hasta alfombras, los corderos son forzados a soportar un procedimiento especialmente atroz llamado mulesing o "corte de cordero vivo". Esta práctica implica cortar grandes tiras de piel y carne de las patas traseras y alrededor de la cola de los corderos, frecuentemente sin ningún analgésico.

El mulesing se realiza debido a un problema creado por la misma industria: las arrugas excesivas de piel de las ovejas merino, producto de la cría selectiva, acumulan humedad y orina. Las moscas, atraídas por esta humedad, depositan huevos en los pliegues de piel, y las larvas eclosionadas pueden literalmente comer viva a la oveja en un proceso llamado miasis o "ataque de moscas".

En lugar de criar ovejas sin pliegues excesivos de piel, la industria optó por una "solución" que causa dolor agonizante: cortar grandes secciones de piel para crear tejido cicatrizado liso que no albergue huevos de mosca. Sin embargo, las heridas sangrientas frecuentemente sufren miasis antes de sanar, perpetuando el ciclo de sufrimiento. Más de 10 millones de corderos sufren este procedimiento cada año solo en Australia.

Existen variaciones del mulesing que no son menos crueles: el uso de clips plásticos para cortar el suministro de sangre a los pliegues de piel, o la aplicación de nitrógeno líquido para congelar y matar lentamente las áreas de piel. Todas estas prácticas causan dolor severo y prolongado. El 80% de la lana merino proviene de animales sometidos a mulesing.

La Violencia del Esquileo

Contrario a la imagen pastoral que proyecta la industria, el proceso de esquileo es frecuentemente violento y traumático para las ovejas. Los esquiladores generalmente reciben pago por volumen, no por hora, lo que incentiva el trabajo rápido sin ninguna consideración por el bienestar de los animales. Esta prisa y descuido resultan en lesiones frecuentes.

Investigaciones en más de 30 instalaciones de esquileo en Estados Unidos y Australia han documentado abuso generalizado. Los esquiladores fueron filmados golpeando, pateando y pisoteando ovejas, además de golpearlas en la cara con esquiladoras eléctricas y pararse sobre sus cabezas, cuellos y extremidades posteriores. En un caso, un esquilador fue visto golpeando a un cordero en la cabeza con un martillo. Otro utilizó el cuerpo de una oveja para limpiar la propia orina del animal del suelo. Un esquilador más torció y dobló repetidamente el cuello de una oveja hasta romperlo.

Las ovejas sufren heridas durante el aterrador proceso de cortar y arrancar lana y piel de sus cuerpos. Tiras de piel—e incluso pezones, colas y orejas—son frecuentemente cortadas o arrancadas durante el esquileo. Los trabajadores cosen las peores heridas con aguja e hilo, sin ningún alivio del dolor. Testigos presenciales describen el cobertizo de esquileo como "uno de los peores lugares del mundo para la crueldad hacia los animales", donde han visto esquiladores golpear ovejas con sus tijeras o puños hasta que la nariz del animal sangra, y ovejas con la mitad de su cara esquilada.

Esta violencia no es anómala sino sistémica. Representantes de la industria lanera expresan repetidamente su "sorpresa y horror" ante el metraje de prácticas crueles, pero año tras año, las grabaciones continúan mostrando escenas muy similares. El problema no son unos pocos trabajadores abusivos, sino un sistema que estructuralmente incentiva la velocidad sobre el cuidado.

Las Condiciones de Vida: Negación de Necesidades Básicas

Las ovejas criadas para lana generalmente viven en rebaños de miles de animales, haciendo virtualmente imposible la atención individual a sus necesidades. Muchas ovejas pasan su vida completa al aire libre sin refugio adecuado, expuestas a condiciones climáticas extremas. Cientos de corderos mueren antes de las 8 semanas de edad por exposición, inanición o negligencia. Las ovejas maduras mueren cada año por enfermedades, falta de refugio y abandono.

En Australia, entre 10 y 15 millones de corderos mueren en las primeras 48 horas de vida por exposición hipotérmica, inanición o negligencia. Esto ocurre cada temporada de parto invernal. Aunque es antinatural para las ovejas, que deberían nacer en primavera, el parto invernal es más rentable para los granjeros que pueden engordar los corderos más rápido en pasto cuando son destetados, reduciendo gastos de alimentación. Las muertes de corderos por frío son "aceptables" en aras de la reducción de costos.

La cría selectiva también cobra un precio terrible en las madres. Las ovejas han sido criadas selectivamente durante tanto tiempo que ahora, en lugar de parir un solo cordero por embarazo como es natural (similar a los humanos), regularmente dan a luz gemelos, a veces incluso trillizos o cuatrillizos. Esto significa que más corderos nacen pequeños y débiles, y luchan por sobrevivir en las ya duras condiciones invernales. La industria solo aspira a una tasa de supervivencia del 70% para ovejas que paren gemelos.

Las ovejas que dan a luz gemelos o trillizos tienen más probabilidades de morir. Estas ovejas en dificultades también tienen más probabilidades de sufrir prolapso, cuando la vagina es empujada fuera de la vulva durante el parto, y a veces incluso sus órganos pélvicos pueden caer. El prolapso regularmente conduce a la muerte. Cuando las ovejas madres mueren, sus corderos sobrevivientes quedan huérfanos.

Una Industria de Matanza

A pesar de la percepción común, la industria de la lana mata. Todas las ovejas criadas para lana también son sacrificadas y vendidas como "carne". Por esta razón, la industria ovina frecuentemente las llama animales de "doble propósito".

En sistemas de lana y carne, algunos corderos son sacrificados entre los 6 y 9 meses de edad para "carne de cordero". Los corderos frecuentemente son esquilados antes del sacrificio, pero su piel es más valiosa con más lana adherida. Algunas ovejas son criadas hasta ser un poco mayores antes de ser esquiladas y sacrificadas. Otras ovejas son esquiladas continuamente hasta que tienen 5 o 6 años y luego son sacrificadas, pudiendo vivir naturalmente hasta 14 años. Cuando su lana ya no es de calidad rentable, "valen más" como "carne".

Comprar lana es efectivamente lo mismo que comprar piel de oveja: provienen del mismo sistema de matanza.

El Viaje Final: Exportación en Vivo

Las ovejas no deseadas en Australia son enviadas al Medio Oriente en barcos abarrotados de múltiples niveles. Estos viajes, que pueden durar semanas, van a países donde los estándares de bienestar animal son inexistentes. Las ovejas sufrientes son arrastradas de los barcos, cargadas en camiones y arrastradas por sus orejas y patas a mataderos—frecuentemente no regulados—donde sus gargantas son cortadas mientras aún están conscientes.

En Australia, país productor líder de lana, las ovejas legalmente deben ser aturdidas antes del sacrificio. El aturdimiento ocurre disparando una corriente eléctrica a través del cerebro de la oveja o con una pistola de perno cautivo. Esto se considera la mejor práctica global en todo el mundo. Sin embargo, el aturdimiento frecuentemente es parcial o totalmente inefectivo y nunca vuelve confiablemente inconsciente a un animal. En minutos, las ovejas pueden recuperar la consciencia y tener su garganta rebanada mientras están conscientes. Una y otra vez, investigaciones han encontrado que los códigos de práctica respecto al sacrificio de animales no se cumplen.

El Costo Humano

Aunque la violencia cometida contra las ovejas no puede ser excusada, quizás puede explicarse en parte por el tratamiento de los esquiladores. Los cobertizos de esquileo frecuentemente se encuentran en áreas rurales donde los empleos son limitados. Los sindicatos han reportado esquiladores pagados con drogas en lugar de dinero, sin acceso a baños, y trabajando en condiciones inseguras y calurosas que probablemente exacerban estos problemas serios.

La crueldad hacia otros animales no es nuestro instinto natural. Aquellos que trabajan en empleos que involucran explotar animales frecuentemente se sienten atrapados y luchan por sobrellevar la situación. Toni Gundry, quien creció en una granja de ovejas, compartió su experiencia: "Es difícil decir qué fue más confrontante sobre trabajar en la granja. Crecemos con la muerte y el abuso de animales. Se nos enseña que es natural, que necesita hacerse. Se nos enseña su valor monetario. Así que ves a un cordero bebé, muerto en un potrero o llorando por su madre y se te enseña a descartarlo. 'Oveja estúpida'. Cuando un esquilador o granjero golpea o patea a una oveja, es culpa de la oveja por no hacer lo que el granjero quiere." Toni ha encontrado desde entonces trabajo fuera de esta industria.

Devastación Ambiental

La industria de la lana genera impactos ambientales masivos que contradicen completamente su imagen de producto natural y ecológico. No es natural que haya tantas ovejas domesticadas en el mundo, con 550 millones sacrificadas anualmente después de pastar en tierras frecuentemente despejadas de vegetación nativa.

Destrucción de Hábitats

En Australia, donde se produce más lana que en cualquier otro lugar, el 54% de la deforestación se debe al pastoreo de animales. En Queensland, el impacto de la cría de ovejas es segundo solo después de la ganadería vacuna. La deforestación allí y en Nueva Gales del Sur mata an estimados 50 millones de koalas y otros animales nativos cada año.

Para producir un fardo de lana australiana, deben despejarse 44.04 hectáreas de tierra. Para comparar, un fardo de algodón australiano requiere solo 0.12 hectáreas de tierra despejada. Este problema persiste internacionalmente, con el pastoreo de ovejas en Reino Unido y Estados Unidos también destruyendo la biodiversidad debido a su ineficiencia territorial.

Un análisis de la producción de lana en Australia encontró que la lana requerida para hacer un suéter tejido es responsable de 27 veces más gases de efecto invernadero que un suéter de algodón australiano comparable, y requiere 247 veces más tierra.

Degradación del Suelo

Las ovejas, introducidas en Australia, tienen pezuñas que cortan y son ásperas con el suelo y la tierra que pisan. Se ha documentado en Australia y Patagonia, entre muchos otros lugares, que remover ovejas de la tierra permite que el ambiente natural prospere, reduciendo la erosión del suelo y los riesgos de desertificación.

La desertificación es devastadora para nuestro ambiente natural, plantas y animales nativos. Con la destrucción de biodiversidad siendo ya una crisis en medio de la sexta extinción masiva que enfrentamos, no podemos permitirnos destruir más hábitat de animales y plantas nativas para el pastoreo de ovejas.

Amenaza a la Fauna Silvestre

El Tigre de Tasmania está ahora extinto, en gran parte debido a la persecución de la industria lanera, que afirmaba inexactamente que la especie nativa australiana estaba matando ovejas. Hoy otra especie nativa australiana—los dingos—son envenenados, atrapados y disparados por la industria lanera. En Estados Unidos, los lobos son disparados y las ovejas cimarronas nativas reciben enfermedades de rebaños criados para propósitos productivos. En Reino Unido, los zorros nativos son disparados y envenenados por quienes trabajan en la industria lanera.

Contaminación de Aguas

La eutrofización ocurre cuando el agua está excesivamente enriquecida con minerales y nutrientes, llevando a crecimiento excesivo de algas y frecuentemente agotamiento de oxígeno. Es extremadamente dañina para el ambiente y crea "zonas muertas" donde la vida acuática no puede sobrevivir. El inmenso número de ovejas criadas para esquila y sacrificio produce una cantidad significativa de heces. El fósforo está presente en las heces de oveja y es la causa principal de eutrofización en agua dulce.

El procesamiento de lana también genera contaminación masiva. Para convertir la lana grasosa en fibra usable, debe ser "lavada" o "descrudada". El líquido residual de los baños de lavado de lana es inmenso y preocupante. El efluente orgánico que corre a nuestras vías fluviales de una planta típica de lavado de lana es similar al de las aguas residuales de una ciudad de 30,000 personas. La mayoría del efluente de lavado no puede ser recuperado o tratado, y se convierte en agua residual contaminante.

El proceso de lavado involucra detergentes químicos. Un tipo de detergente son los etoxilatos de alquilfenol (APEOs). Los APEOs son disruptores endocrinos—interfieren con el sistema endocrino del cuerpo. Los APEOs pueden ser tóxicos para la vida acuática e incluso causar feminización de peces machos, lo que devasta las poblaciones de peces.

Crisis Climática

Como rumiantes, las ovejas emiten volúmenes masivos de metano, el potente gas de efecto invernadero responsable de aproximadamente una cuarta parte del calentamiento global. Un estudio de 2021 usando datos de la organización suiza de evaluación de sostenibilidad Ecoinvent encontró que la lana tenía emisiones de gases de efecto invernadero mucho mayores que las alternativas para la misma cantidad de tela, incluyendo casi nueve veces más que el poliéster.

La cría de rumiantes y su hambre de tierra la han convertido en un motor primario para la expansión colonial alrededor del mundo. Las ovejas traídas por colonos a Australia "inmediatamente pisotearon y destruyeron todos los ñames nativos y vegetales comestibles que los aborígenes tenían. La tierra que los pueblos aborígenes nunca cedieron fue tomada para prácticas pastorales", explica Emma Hakansson, directora fundadora de Collective Fashion Justice.

El Lavado Verde de la Lana

Consciente de la regulación climática, los productores de lana están adoptando las mismas tácticas de lavado verde que la industria cárnica—son, después de todo, la misma industria. Las afirmaciones engañosas de "lana regenerativa" han proliferado en marcas de moda de código progresista como Allbirds, Everlane y Reformation. Esta frase "carece de definiciones estándar o responsabilidad", según un informe de 2023 del Center for Biodiversity y Collective Fashion Justice.

La lana y el cuero no son subproductos de la producción de carne, son coproductos: los productores sostienen sus operaciones ganaderas vendiendo carne así como lana y pieles, todo lo cual los mantiene a flote. Esta narrativa de "subproducto" obfusca la economía de la producción animal y permite a la industria presentar falsamente la lana como un uso responsable de "desperdicio" que de otro modo se tiraría a la basura.

Certificaciones Insuficientes

Algunas marcas y programas de certificación han prohibido el mulesing en sus cadenas de suministro, pero esta práctica apenas rasca la superficie de la crueldad de la industria. El Responsible Wool Standard (RWS), ZQ Merino, NATIVA y otros esquemas de certificación afirman promover el bienestar animal, pero carecen de la capacidad para abordar los problemas sistémicos inherentes a la cría industrial de ovejas.

Estas certificaciones permiten mutilaciones dolorosas como el corte de cola y la castración sin anestesia, no pueden garantizar que el esquileo sea gentil cuando los trabajadores son pagados por velocidad, y no eliminan el hecho fundamental de que todas estas ovejas terminarán en mataderos cuando su producción de lana decline.

La Falacia Naturalista

La industria de la lana ha vendido exitosamente una imagen folklórica que enmascara su violencia y destrucción ambiental. En las mentes de muchos consumidores, la industria se ha naturalizado con la idea de que estamos haciendo un favor a las ovejas al esquilarlas, un mito tan persistente que se ha alojado en las mentes incluso de algunas personas que piensan sobre ética animal profesionalmente.

Esta narrativa lo tiene completamente al revés. Las ovejas fueron criadas por humanos para sobreproducir pelo, no evolucionaron de esa manera. Y a diferencia de los animales silvestres, las ovejas domesticadas no simplemente se reproducen sin manejo humano. Son productos, traídos al mundo por la agroindustria según la demanda de su pelo, leche y carne, y con exactamente tanta consideración por su bienestar como maximice las ganancias.

Alternativas Reales y Sostenibles

Muchas alternativas a la lana animal no son producto de sufrimiento inmenso. Las opciones incluyen fibras naturales como algodón orgánico, lyocell (Tencel), cáñamo, bambú, fibra de soja, fibra de coco, lino natural o yute. Fibras sintéticas como poliéster, nylon y mezclas acrílicas también están ampliamente disponibles.

Si bien muchas alternativas en el mercado están hechas de materiales sintéticos basados en combustibles fósiles con sus propias externalidades terribles (contribuyendo a emisiones de carbono y contaminación por microplásticos), existe una variedad creciente de alternativas novedosas, de bajo consumo de recursos y basadas en plantas. Estas incluyen "cachemir vegetal" hecho de soja, Spiber (fibras proteicas biotecnológicas que imitan la lana), y BioFluff (felpa basada en plantas que reemplaza el pelaje).

El "vellón polar" sintético está disponible y puede ser fabricado de botellas de plástico recicladas. Aunque no es perfectamente ecológico, representa una opción para individuos que no desean apoyar la industria de la lana, tienen un presupuesto limitado, mantendrán y usarán prendas durante muchos años, y eventualmente donarán artículos cuando ya no sean necesarios.

La lana reciclada puede ofrecer un compromiso de "lo mejor de ambos mundos" para algunos: obtienes los beneficios de las fibras naturales de lana pero obtenidas como un producto de desperdicio recuperado, evitando apoyar la producción nueva.

El Camino Hacia Adelante

En un mundo razonable, la gente ordinaria no tendría que agotarse tamizando afirmaciones de sostenibilidad contradictorias porque la moda rápida y la agricultura animal estarían bien reguladas. Pero en este mundo, tenemos que usar nuestro juicio y ser extremadamente escépticos de permitir que apelaciones nostálgicas a la naturaleza secuestren nuestro razonamiento ético.

Con 100 mil millones de prendas nuevas fabricadas globalmente cada año y volúmenes abrumadores de ropa descartada, la mejor opción es comprar mucha menos ropa en general, y comprar usada cuando sea posible. Si las personas están desesperadas por tener un producto como lana, deberían comprarlo de segunda mano.

Los estudios de consumo indican que el 80% o más de los consumidores consideran el bienestar animal al comprar ropa. Una encuesta global de consumidores de 2017 encontró que el 87% de los encuestados creía que la lana es "segura para el ambiente", y más de la mitad dijo que era "producida sustentablemente". Esta desconexión entre percepción y realidad demuestra el éxito del lavado verde de la industria.

La lana no es el material natural, ético y ecológico que la industria pretende vender. Es el producto de manipulación genética, mutilación sistemática, violencia institucionalizada y destrucción ambiental masiva. Las ovejas son individuos gentiles que, como todos los animales, sienten dolor, miedo y soledad. Tratarlas como máquinas productoras de lana es una injusticia fundamental que ya no puede justificarse con mitología pastoral ni apelaciones a la tradición.

La evidencia científica sobre el impacto ambiental es clara: la lana consistentemente tiene peor desempeño que las alternativas sintéticas en términos de emisiones de gases de efecto invernadero, uso de tierra y agua. Combinado con las consecuencias atroces para el bienestar animal, la elección entre un abrigo de lana y uno sintético duradero, o mejor aún una prenda de segunda mano, es muy clara.

Un par de calcetines o un suéter no vale la inmensa tortura que los animales portadores de lana son forzados a soportar. La moda puede ser cálida y elegante sin explotar animales. La compasión, no la crueldad, debe ser la moda del futuro.