Cincuenta lápidas devuelven el nombre a los toros muertos en Gijón

Medio centenar de activistas se congregó ayer domingo en la Plaza del Marqués de Gijón para rendir homenaje a los toros sacrificados en la última temporada, apenas días antes de que la Feria Taurina de Begoña vuelva a llenar de sangre el coso de El Bibio. Cada lápida llevaba un nombre propio: el que ningún cartel taurino menciona.

10 agosto 2026
Gijón, España.
Cincuenta lápidas devuelven el nombre a los toros muertos en Gijón

El Bibio ostenta la declaración de Bien de Interés Cultural el mismo verano en que la Junta General del Principado de Asturias ha calificado de maltrato animal lo que ocurre dentro de sus muros, con la aprobación de la proposición no de ley que solicita la modificación de la Ley 18/2013. Esa es la contradicción que AnimaNaturalis, CAS International y Asturies Antitaurina quisieron exponer ayer, domingo 9 de agosto, a las 12:30 horas, en una ceremonia sin pancartas ni consignas amplificadas: cincuenta personas sosteniendo lápidas con los nombres de los animales explotados y matados en las plazas de España durante el último año.

La convocatoria llega a solo cuatro días de que arranque, entre el 13 y el 17 de agosto, la Feria Taurina de Begoña, con tres corridas de toros, una novillada picada y un festejo de rejones programados en El Bibio, plaza de titularidad municipal. "Gijón va a llenar de nuevo su plaza de sangre justo cuando en Asturias la propia Junta General ha reconocido que las corridas son maltrato animal. Hoy ponemos nombre a esos animales porque invisibilizarlos es la primera condición para que esto siga ocurriendo", declara Cristina Ibáñez, abogada y portavoz de AnimaNaturalis.

La acción llega apenas dos años después de que los festejos regresaran a El Bibio de la mano de la actual alcaldesa, Carmen Moriyón, tras dos temporadas sin corridas. La suspensión se decidió en 2021, cuando la entonces regidora socialista Ana González canceló la concesión de la plaza después de que dos toros lidiados fueran bautizados como "Feminista" y "Nigeriano", y uno de ellos fuera brindado por su matador a dirigentes de Vox presentes en el tendido. La propia alcaldesa calificó entonces el episodio de broma de mal gusto. El cambio de gobierno municipal recuperó la feria en 2024, y este agosto El Bibio vuelve a abrir sus puertas.

Un rechazo social que ya es mayoritario

Los nombres sobre las lápidas de Gijón no son un gesto simbólico aislado: responden a una tendencia que las encuestas confirman año tras año. Según una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, realizada en abril de 2025 sobre 1.819 personas, el 78% de la ciudadanía española no se considera taurina, y un 48% respalda retirar a la tauromaquia su estatus de patrimonio cultural. Un estudio de la Fundación BBVA de 2025 sitúa el rechazo en el 77% y constata que la valoración media de la fiesta ha caído de 2,7 sobre 10 en 2008 a 1,8 sobre 10 en la actualidad.

La propia asistencia lo confirma: de acuerdo con la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales del Ministerio de Cultura (2024-2025), solo el 8% de la población española acudió a algún festejo taurino en el último año. "Que un cartel taurino se use para humillar al feminismo o a las personas migrantes no fue un exceso puntual: es la misma lógica que sostiene la fiesta, la de convertir el sufrimiento de otro ser en espectáculo y motivo de burla. Volver a llenar la plaza no borra esa historia, la confirma", añade Ibáñez.

Ese rechazo tiene también reflejo institucional en Asturias, donde la Junta General del Principado aprobó una proposición no de ley que declara las corridas de toros maltrato animal y reclama al Gobierno central que modifique la Ley 18/2013, la norma que blinda la tauromaquia como patrimonio cultural e impide a comunidades autónomas y ayuntamientos prohibirla por su cuenta.

715.606 firmas frente a 169 votos en contra

La distancia entre lo que la sociedad española demanda y lo que el Congreso está dispuesto a legislar tiene un número que lo resume. La Iniciativa Legislativa Popular #NoEsMiCultura, que tuvo precisamente como objetivo derogar la Ley 18/2013 para devolver a las comunidades autónomas y los ayuntamientos la capacidad de prohibir o regular los festejos taurinos, reunió 715.606 firmas y 664.777 avales certificados por la Junta Electoral Central. En octubre de 2025 fue rechazada en el Pleno del Congreso por 169 votos en contra, 57 a favor y 118 abstenciones, entre ellas la del PSOE, cuyo apoyo había sido determinante meses antes para que la iniciativa fuera admitida a trámite.

Ahí está el contraste que Gijón puso sobre la mesa este domingo: una Junta autonómica que reconoce el maltrato con nombre propio, un Congreso que archiva la posibilidad de actuar sobre él, y un Ayuntamiento que, entre ambos, decide reabrir la plaza. Mientras la reforma legal sigue bloqueada en Madrid, son los animales quienes siguen muriendo, uno a uno, con nombre y sin ley que los proteja. Lo que exigen AnimaNaturalis y las organizaciones convocantes no es una excepción para Gijón, sino la misma reforma que ya pidieron 715.606 firmas: que cada comunidad y cada ayuntamiento puedan decidir, sin el blindaje de la Ley 18/2013, si quieren seguir llenando sus plazas de sangre.

Lo que tú puedes hacer hoy

La ceremonia de la Plaza del Marqués es parte de un calendario de movilizaciones que AnimaNaturalis y otras organizaciones antitaurinas mantienen activo en distintas ciudades españolas durante todo el verano. Si quieres sumarte, puedes empezar por algo tan simple como no acudir ni normalizar los festejos taurinos en tu entorno, y hablar de ellos por lo que son: explotación y muerte, nunca cultura ni tradición.

Hazte socio o socia de AnimaNaturalis y ayuda a que estas acciones sigan multiplicándose en cada plaza de España. "Queremos que quien pase por la Plaza del Marqués este domingo vea exactamente lo que hay detrás del espectáculo: un ser con nombre propio, y una muerte que nadie eligió", resume Ibáñez. Ese es, al final, el sentido de cada lápida colocada en Gijón: que ningún nombre vuelva a perderse en el cartel de una feria.

Súmate a AnimaNaturalis y ayuda a que la próxima vez que se hable de patrimonio cultural, se hable también de quienes mueren por sostenerlo.