La batalla por los perros salvajes en Chile

Decenas de personas se dieron cita este viernes 6 de febrero en las afueras del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) para protestar por la polémica modificación que sufrió el Reglamento de Caza y que para el año 2015, autoriza la caza de perros asilvetrados que se encuentren a pocos metros de zonas urbanas.

La batalla por los perros salvajes en Chile

Desde las 10 de la mañana y hasta pasado el medio día, decenas de animalistas y distintas agrupaciones por los derechos de los animales, se instalaron en la entrada de las oficinas del SAG, en el Paseo Bulnes, para manifestarse pacíficamente contra el recién modificado Reglamento de Caza que autoriza la caza de perros llamados asilvestrados o bravíos.

Los activistas entregaron una carta a la repartición pública para exigir que se derogue el artículo que habilita dicha cacería. Sin embargo, el panorama para los llamados perros salvajes no parece alentador.

Cada año, en Chile es revisado el Reglamento de Caza y es actualizado y modificado, acomodando las prohibiciones o cuotas de caza de los distintos animales silvestres del país, de acuerdo al manejo de la población existente. De esta forma, cuando por ejemplo aumenta la población de una especie, sube la cuota de cacería permitida o bien es liberada sin límite como en el caso de los Coipos.

Pero la lucha por los perros asilvestrados no es nueva. Desde hace muchos años, especialmente los ganaderos de las zonas más australes y también conservacionistas del norte del país, han realizado lobby político y a través de la prensa, para que justamente se incluya a los perros salvajes dentro de los animales considerados plagas y que se podrían cazar de forma ilimitada.

La medida, han dicho históricamente los ganaderos, sería una forma rápida y efectiva de controlar la “sobrepoblación” de los perros que son abandonados en las periferias urbanas asilvestrándose en manadas que buscan alimentos.

Los empresarios dedicados al rubro de la ganadería, declararon a la prensa durante el año 2012, que los perros asilvestrados mataban en promedio cerca de 57 cabezas de ovinos y guanacos cada año. Una cifra que no cuenta con ningún estudio concreto de respaldo, pero que desde ese entonces se instaló en los medios de comunicación como una verdad que había que revertir. Por ello, cada diciembre surge la discusión sobre la posibilidad de incluir a los perros asilvestrados dentro de los animales que se pueden cazar libremente.

Este año, la modificación se concretó y pilló por sorpresa a los activistas chilenos que, concuerdan en masa, solo significará más abandono de perros en las periferias urbanas, lejos de fortalecer el Plan Nacional de Tenencia Responsable lanzado masivamente durante el año pasado por la presidenta Michelle Bachelet.

“Esto es un descriterio por parte de la autoridad y muestra la poca unidad que tiene el gobierno hoy para enfrentar el tema de los animales abandonados. Los perros que están en las periferias de las ciudades, en las zonas rurales, llegaron ahí porque alguien los abandonó. Lo correcto es evitar ese abandono preventivamente, esterilizar de forma masiva y con los que ya están en esas zonas, hacer un manejo ético de reinserción”, señaló Raúl Castillo, abogado asesor de Animanturalis en Chile, agregando que “hay experiencias exitosas para reinsertar perros asilvestrados. Toda la experiencia en el Volcán Chaitén fue una lección en este sentido”, recordó.

 

Repercusión mediática:

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