La Comisión Europea, denunciada por favorecer al lobby peletero frente a 1,5 millones de firmas ciudadanas

La Comisión Europea enfrenta una denuncia formal ante el Defensor del Pueblo por reunirse en secreto con el lobby peletero antes de responder a la iniciativa ciudadana que exige prohibir las granjas de pieles en Europa. Las organizaciones de defensa animal acusan a Bruselas de vulnerar el principio democrático y de ignorar la evidencia científica disponible.

10 febrero 2026
Brussels, Belgium.

Detrás de cada abrigo de visón, detrás de cada cuello de zorro que decora una prenda de lujo, hay millones de animales confinados en jaulas de metal donde jamás pueden correr, nadar ni esconderse. Animales que muerden los barrotes hasta hacerse sangre, que se automutilan, que enloquecen en el espacio de medio metro cuadrado que la industria llama “instalación”. La ciencia lo documenta con rigor. La ciudadanía lo rechaza con contundencia. Pero en Bruselas, aparentemente, quien decide lo que se escucha no es ni la evidencia ni el pueblo: es el dinero del lobby.

Eso es, al menos, lo que denuncia una queja formal presentada ante el Defensor del Pueblo Europeo por Eurogroup for Animals —coalición europea de defensa animal de la que AnimaNaturalis forma parte— en nombre del comité ciudadano de la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) Fur Free Europe. La denuncia, hecha pública el 10 de febrero de 2026, sostiene que la Comisión Europea (CE) ha vulnerado el principio de igualdad política y de compromiso equitativo con las partes interesadas al beneficiar sistemáticamente a los representantes del sector peletero durante el proceso de evaluación de la ICE.

“Es inaceptable que, mientras la ciencia y la ciudadanía claman por el fin de las granjas de pieles, la Comisión Europea decida escuchar únicamente a quienes se lucran con el sufrimiento animal”, expresa Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España. “En España conocemos bien la crueldad de esta industria y no permitiremos que los intereses de un lobby moribundo pasen por encima de la voluntad democrática de millones de europeos”, agrega Gascón.

Cuando los datos no mienten pero los despachos sí escuchan

La Fur Free Europe es una de las iniciativas ciudadanas más respaldadas de la historia de la Unión Europea (UE): más de 1,5 millones de firmas recogidas en toda Europa exigiendo el fin de las granjas de pieles y la prohibición de la venta de productos de peletería en el mercado comunitario. Las ICE son, precisamente, el mecanismo democrático diseñado para que la ciudadanía pueda instar a la CE a legislar sobre un asunto de interés común. En teoría, obligan a Bruselas a tomar en serio la demanda popular.

En la práctica, lo que describe la denuncia ante el Defensor del Pueblo dibuja un panorama diferente. Mientras preparaba su respuesta oficial a la ICE —prevista para el mes de marzo de 2026— la CE organizó tres talleres con representantes del sector peletero. Esos mismos representantes presentaron múltiples documentos de “lluvia de ideas previa al taller” que condicionaron de forma evidente la agenda de los encuentros. Cuando las organizaciones de la sociedad civil solicitaron acceso a las actas y los detalles de esas reuniones, la Comisión Europea se negó a facilitarlos.

El contraste resulta todavía más revelador cuando se considera lo ocurrido con las organizaciones defensoras de los derechos animales: Eurogroup for Animals, en representación del Comité Ciudadano de Fur Free Europe, solicitó una reunión con el comisario de Salud y Bienestar Animal, Olivér Várhelyi. La Comisión Europea ni siquiera acusó recibo de esa solicitud.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un dictamen científico que establece con claridad meridiana que el bienestar de los animales en las granjas de pieles no puede garantizarse bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, una encuesta entre partes interesadas realizada por la propia Comisión Europea en noviembre pasado solo exploró escenarios de continuidad de la actividad peletera, sin hacer referencia alguna al estudio de la EFSA publicado apenas unos meses antes. Para los demandantes, esto no es un olvido: es una elección.

“Nos preocupa profundamente la imparcialidad de este intercambio de información, que favorece los intereses de unos pocos por encima de las demandas de 1,5 millones de ciudadanos que han pedido claramente la prohibición de las granjas de pieles”, declaró Reineke Hameleers, directora general de Eurogroup for Animals. “Si la Comisión Europea no prohíbe las granjas de pieles, no solo estaría contradiciendo toda la evidencia científica, sino que socavaría el valor democrático de la propia Iniciativa Ciudadana Europea”, añadió Hameleers.

Los datos son contundentes: la EFSA ha documentado que los visones, zorros, chinchillas y demás animales criados para consumo peletero en las granjas europeas padecen comportamientos estereotipados —movimientos repetitivos sin función aparente, consecuencia directa del cautiverio prolongado— que evidencian un sufrimiento crónico e inevitable. No se trata de granjas con prácticas mejorables. Se trata, según la ciencia, de un sistema irreformable.

Una Europa libre de pieles es posible y necesaria

La queja ante el Defensor del Pueblo no es solo un acto de denuncia: es también una hoja de ruta hacia la solución. Si el organismo independiente de control del Parlamento Europeo determina que la Comisión Europea ha actuado de manera parcial, Bruselas tendrá que rendir cuentas públicamente y revisar su proceso de evaluación de la ICE. Eso significa, en términos concretos, que el camino hacia la prohibición de las granjas de pieles en Europa sigue abierto —y que la presión ciudadana puede torcerlo hacia el lado correcto.

No se trata de una victoria imposible. En los últimos años, más de una decena de países europeos han prohibido total o parcialmente las granjas de pieles, entre ellos los Países Bajos, Austria, el Reino Unido, Irlanda o la República Checa. El mercado peletero europeo lleva décadas en retroceso. Las principales casas de moda internacionales —desde Gucci hasta Prada, pasando por Versace, Burberry o Giorgio Armani— han anunciado políticas de cero pieles. La industria que hoy presiona en los despachos de Bruselas es, efectivamente, un lobby en declive que lucha por sobrevivir frente a la marea de la historia.

“Exigimos transparencia y que se respete de una vez el compromiso con una Europa libre de pieles”, subraya Gascón. Y esa exigencia no solo es ética: es coherente con el marco legal y científico que la propia UE ha construido. El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea reconoce a los animales como seres sintientes. La Estrategia de la Granja a la Mesa habla de elevar los estándares de bienestar animal. La EFSA concluye que las granjas de pieles son incompatibles con el bienestar animal. La ciudadanía ha firmado. Solo falta que la Comisión Europea actúe en consecuencia.

Actúa ahora

Cada abrigo de piel implica, en promedio, entre 15 y 20 animales matados. En las granjas europeas —que aún operan en países como Polonia, Dinamarca, Grecia o Hungría— millones de visones, zorros plateados y chinchillas pasan toda su vida en un espacio que no supera el tamaño de una caja de zapatos, antes de ser matados mediante gaseamiento con dióxido de carbono o electrocución anal. La EFSA lo documenta. La ciudadanía europea lo rechaza. La Comisión Europea tiene ahora la oportunidad histórica de estar del lado correcto.

Pero esa oportunidad no llega sola: llega gracias a la presión organizada de millones de personas que no están dispuestas a mirar hacia otro lado. Tú puedes ser parte de esa presión. Hay acciones concretas que puedes tomar hoy mismo:

Como individuo: Rechaza los productos de peletería. Lee las etiquetas. Ningún complemento de moda justifica el sufrimiento documentado de un ser sintiente. Habla de ello: con tu familia, en tus redes sociales, en tu comunidad. La visibilidad de este debate es la primera forma de cambio.

Como ciudadano europeo: Escribe a tu eurodiputado o eurodiputada exigiendo que apoye una respuesta ambiciosa a la ICE Fur Free Europe y que inste a la Comisión Europea a actuar con transparencia. Envía tu carta a los comisionados para presionar y darle voz a los animales.

Como parte del movimiento: AnimaNaturalis lleva más de dos décadas trabajando en la defensa de los derechos de los animales en España y en el resto del mundo. Investigando granjas de pieles, documentando la crueldad, educando a la ciudadanía y presionando a las instituciones para que actúen. Este trabajo es posible gracias al apoyo de personas que deciden que no quieren ser indiferentes. Si quieres que AnimaNaturalis pueda seguir en primera línea de esta batalla —y de todas las que vienen—, considera hacerte socia o socio, o realizar una donación. Cada euro es una voz más en los despachos de Bruselas.

La respuesta de la Comisión Europea a la ICE Fur Free Europe está prevista para marzo de 2026. El momento de actuar es ahora.

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