En una de las monterías que documentamos entre 2021 y 2023, los propios rehaleros contaron que al menos tres perros habían muerto deshidratados durante la cacería. Otros terminaban la jornada con cortes profundos en el cuello o un costado perforado. Las heridas se cerraban allí mismo, sin veterinario, a veces con una grapadora, como recoge nuestra investigación en 11 cacerías de distintas provincias.
Esos perros no tienen sitio en la ley estatal de protección animal. Y el decálogo que el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acaba de suscribir pide, en su punto 2, revisar y adaptar la legislación sobre protección, bienestar y transporte de animales a las “particularidades” de los perros de caza. Lo que se decide en estas elecciones es si el próximo Gobierno seguirá respondiendo a la fauna y a los perros con más muerte y menos ley, o si empezará a usar herramientas que no exigen matar.
“Los perros de rehala no eligen ir al monte. Los llevan, los sueltan contra un jabalí y, si vuelven heridos, los cose quien los lleva”, afirma Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España. “Un partido que quiere gobernar acaba de prometer que revisará las pocas normas que los protegen. No que las ampliará: que las revisará”.
Casi veinte millones de animales en una sola temporada
Según la Estadística Anual de Caza, los cazadores mataron en España unos 19,9 millones de animales en la temporada de 2022. Más de 19 millones eran aves, conejos, liebres y otros animales de caza menor. Unos 740.000, de caza mayor.
Repartida por todo el año, la cifra supone unos 54.000 animales al día. Y la caza mayor no deja de crecer. En 2005 se mataron unos 260.000 animales de caza mayor; en 2022, casi el triple. Seis de cada diez eran jabalíes.
Ocurre mientras el número de cazadores cae. En 2022 se expidieron 568.000 licencias, el mínimo de la serie, cuando hace veinte años superaban el millón. Hay menos personas cazando y más animales muertos que nunca.
Nada de eso aparece en el decálogo. Su primer compromiso pide un marco legal que “evite restricciones injustificadas”; el octavo, promover la carne de caza como recurso económico. Feijóo lo resumió en su vídeo: la caza, dijo, “merece respeto, no sospecha permanente”.
Perros DEDICADOS para la caza y quedan fuera de la ley
Una rehala puede reunir hasta 40 perros. En nuestra investigación vimos remolques con más de treinta animales, algunos atados por el cuello con cadenas, y perreras donde los perros vivían, a menudo, encadenados de forma permanente. La normativa estatal de transporte no fija tiempos de descanso ni obligaciones de agua, comida o ventilación para ellos. Tampoco existe un registro oficial de perros de caza: nadie sabe cuántos son.
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales pudo cambiarlo. No lo hizo. En febrero de 2023, una enmienda del PSOE sacó a los perros de caza del texto, y sus socios la aceptaron para salvar la ley. Meses después, ante las generales de julio, Vox y el PP firmaron con la RFEC un compromiso que incluía derogar esa misma ley.
Las comunidades autónomas han ido en la otra dirección. Andalucía declaró la montería y la rehala Bien de Interés Cultural en 2020, y Extremadura hizo lo mismo en 2022. La práctica que deja perros cosidos en el monte tiene hoy rango de patrimonio cultural en dos regiones.
El final de la temporada también deja su rastro. Según el último estudio de la Fundación Affinity, con datos de 2025, el fin de la temporada de caza explica el 10% de los abandonos que registran las protectoras.
“En las cacerías, los perros dejan de ser alguien que siente y pasan a ser una herramienta”, señala Gascón. “Y una herramienta que ya no sirve se deja en una cuneta o en una perrera. Eso es lo que la ley sigue permitiendo”.
Matar más no ha funcionado
El cuarto compromiso del decálogo pide reconocer la caza como herramienta para controlar a la fauna y prevenir accidentes de tráfico. Los datos oficiales cuentan otra historia.
Los cazadores mataron 115.000 jabalíes en 2008, 373.000 en 2018 y 443.000 en 2023, la cifra más alta registrada. El número de jabalíes, lejos de bajar, sigue creciendo en torno a un 10% al año. Las estimaciones oscilan entre 1,2 y 2,4 millones según la fuente. En la carretera, los siniestros con fauna pasaron de 17.170 en 2013 a más de 36.000 en 2024, según la Dirección General de Tráfico (DGT).
Investigadores como Christian Gortázar han explicado una de las razones: la comida que se aporta al monte para la caza puede duplicar la capacidad del hábitat para mantener jabalíes. Se alimenta a los animales que luego se dice que sobran. Quince años matando cada vez más jabalíes no han frenado la curva.
Con el lobo, la decisión se tomó en el Congreso. El jueves 20 de marzo de 2025, PP, Vox, Junts y PNV sumaron 181 votos para sacarlo del Listado de Especies en Régimen de Protección Especial, lo que permitió volver a matarlo al norte del Duero. En noviembre de 2025, el Gobierno de Cantabria había contabilizado 35 lobos muertos dentro de un cupo de 41; 29 de ellos, matados por orden de la administración.
En febrero de 2026, el Tribunal Supremo anuló el plan de gestión del lobo de Asturias y, en otra sentencia sobre Cantabria, dejó claro el criterio: matar a un lobo solo es posible “cuando constituya la única solución para evitar daños al ganado”. Antes hay que estudiar las alternativas. El decálogo va en otra dirección: pide revisar las limitaciones que impidan actuaciones “técnicamente justificadas” sobre la fauna.
Herramientas que no exigen un disparo
Existen alternativas, y algunas las propone la propia administración. La DGT enumera vallados físicos o virtuales con luces, sonidos o ultrasonidos, el desbroce de cunetas para ganar visibilidad, compuestos que guían a los animales hacia pasos habilitados y señales reforzadas con luces. Ninguna de esas medidas mata a nadie.
Con los jabalíes, el camino pasa por la causa: dejar de alimentarlos para cazarlos y proteger los cultivos, de donde sale la mayor parte de su comida. También hay ensayos de control de la fertilidad. La Universitat Autònoma de Barcelona probó entre 2017 y 2020 la vacuna anticonceptiva GonaCon en un centenar de jabalíes del Vallès.
Con el lobo, el propio Supremo señala el orden: primero, proteger al ganado, instalar sistemas disuasorios y adaptar las prácticas ganaderas. Organizaciones de Cantabria denuncian que el Gobierno regional sigue sin elaborar el Catálogo de Buenas Prácticas que exige la ley.
Estas herramientas tienen límites, y hay que decirlo. El ensayo de la UAB fue un piloto pequeño que no ha continuado. Los vallados cuestan dinero y no cubren todas las carreteras. Ningún experto promete una solución única. Pero ninguna aparece en los diez compromisos que acaba de suscribir el PP.
Para los perros, la respuesta es todavía más sencilla: un registro oficial, normas de transporte con agua, descanso y espacio, atención veterinaria obligatoria y la misma protección legal que cualquier otro perro.
“Llevamos décadas oyendo que la única forma de gestionar a los animales es matarlos. Las cifras dicen que se mata más que nunca y el problema crece”, expresa Gascón. “Lo moderno no es disparar más. Es dejar de crear el problema que luego se resuelve a tiros”.
Veintiséis días para preguntar
La RFEC ha anunciado que publicará qué compromisos asume cada partido antes del 29 de noviembre. Los cazadores sabrán qué piensa cada candidatura. Tú también puedes saberlo.
Escribe a las candidaturas de tu circunscripción y pregúntales tres cosas: si devolverán a los perros de caza a la protección de la ley estatal, si apoyarán alternativas al control letal de jabalíes y lobos, y si quieren reducir el número de animales que mueren cada temporada o protegerlo. Comparte sus respuestas.
Y si quieres que alguien siga haciendo estas preguntas después del 29N, hazte socio o socia de AnimaNaturalis. Y apoya la campaña que hemos lanzado junto a otras organizaciones en Agenda Animal #29N, para conocer a qué se compromete cada partido y cómo ha votado a favor o en contra de los animales en las últimas legislaturas.
“Los perros de rehala no pueden preguntar a nadie qué van a hacer con ellos”, concluye Gascón. “Quien vota sí puede, y tiene hasta el 29 de noviembre para hacerlo”.
