Llegó el día de ir a Pamplona. Estaba nerviosa y tenía una necesidad terrible de conseguir mi único propósito en ese lugar: DAR VOZ A AQUELLOS QUE NO LA TIENEN.

En su piel

Llegó el día de ir a Pamplona. Estaba nerviosa y tenía una necesidad terrible de conseguir mi único propósito en ese lugar: DAR VOZ A AQUELLOS QUE NO LA TIENEN.

Una vez allí, el equipo AnimaNaturalis concretó el punto de encuentro para preparar la acción antes de ir al Ayuntamiento, y era justo dónde estaban los 54 toros encerrados que en tres días iban a sufrir la increíble barbarie. Tenerlos tan cerca , poder olerlos, poder escucharlos... aún me daba más fuerza para alzar su voz! Aunque internamente el cúmulo de emociones, tal cual una montaña rusa, era indescriptible.

Me emocionó mucho ver en el encuentro tanta gente y de lugares diferentes de todo el mundo y sobretodo gente de Pamplona, la cual la mayoría están en contra de esta CRUEL y TERRORÍFICA tradición. Incluso la policía se alegró de ver un año más al equipo de AnimaNaturalis diciendo textualmente: “a ver si esto se acaba ya”. Me dio la sensación que la gente residente en Pamplona que no está a favor de la tauromaquia, que es mucha, “está señalada con el dedo”.

Des de el punto de encuentro nos dirigimos a la plaza del Ayuntamiento pasando por la calle inicial de los encierros, las vallas de madera estaban todas marcadas de golpes y rasgadas por los toros, se me removía el estómago. No era capaz casi de hablar, solo podía pensar en ellos en ese momento. Una vez allí nos convertimos en ellos, en los toros, con nuestras banderillas en la espalda y nuestros cuernos, representando esas 54 vidas que en unos días habrán sido arrebatadas por el divertimiento sádico de algunos. AnimaNaturalis había preparado la clara muerte del toro dibujado en el suelo, uno de ellos fui yo.

Laura Prim en la piel del toro

Durante la media hora que estuvimos inmovilizardos en el suelo. Pensé en él. A lo que iba a ser sometido sin derecho alguno a poder librarse de aquel asesinato aprobado. A lo que había sido sometido antes de salir a la plaza, con sus ojos llenos de vaselina sin una clara visión, golpeado en sus testículos y riñones, con las fosas nasales tapadas en su interior para casi no poder respirar, con un medicamento para dejarlo inestable, él en la plaza en un sinfín de atrocidades y de repente un aplauso en la plaza del Ayuntamiento…..mi piel sintió un escalofrío. Las personas que nos rodeaban, nos apoyaban. Me sentí acompañada. Sentí que eso podía cambiar. Y sentí paz, la paz que deseo que sientan ellos por todo el daño que el ser humano ha causado. Nadie es más que nadie y por ello. Nadie tiene el derecho de decidir sobre la vida de los demás.

Porque TODAS LAS VIDAS IMPORTAN.

 

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