140 activistas desafían la lluvia y las Fallas para exigir el fin de la tauromaquia en Valencia

Frente a la Plaza de Toros de Valencia, este sábado 7 de marzo, cerca de 140 personas portaron lápidas con los nombres de los toros matados en España durante el último año. AnimaNaturalis y CAS International denuncian que el gobierno valenciano destina más de 450.000 euros públicos al sector taurino mientras uno de cada tres valencianos vive en riesgo de pobreza.

07 marzo 2026
Valencia, España.

Bajo una lluvia que no cesó, y rodeados del estruendo de la pólvora fallera, cerca de 140 activistas tomaron la mañana del sábado 7 de marzo frente a la Plaza de Toros de Valencia. Cada uno de ellos sostenía una lápida de cartón. En cada lápida, un nombre. En cada nombre, la memoria de un toro que fue torturado y matado en una plaza española durante el último año.

La imagen era sobria y poderosa: una ceremonia colectiva de duelo, silenciosa, en pleno corazón de las Fallas, la fiesta más internacional de Valencia. La acción fue convocada por AnimaNaturalis y CAS International con un propósito claro: visibilizar que detrás del folclore y los focos existe un sistema de explotación animal sostenido, año tras año, con fondos del erario público.

"El gobierno valenciano prefiere destinar cientos de miles de euros a promover espectáculos basados en el sufrimiento animal, mientras recorta en servicios sociales, en la promoción del valenciano y en apoyo a las víctimas de la DANA. Es una cuestión de prioridades, y las prioridades de este gobierno son inaceptables", expresó Delia Molina, representante de AnimaNaturalis en Valencia.

Los datos respaldan la denuncia. La Conselleria de Cultura del ejecutivo de Carlos Mazón consignó 300.000 euros en subvención directa para la Fundación Toro de Lidia en 2025. Sumadas otras partidas adicionales, el total destinado a festejos taurinos ese año superó los 450.000 euros. Al mismo tiempo, el mismo gobierno redujo las ayudas a sindicatos, a la Academia Valenciana de la Llengua y a diversas organizaciones sociales que atienden a las personas más vulnerables de la región.

Dinero público sigue financiando la crueldad

La tauromaquia no es ya un debate cultural sin resolver. Las encuestas lo dicen con claridad creciente. Según el estudio de la Fundación BBVA de 2022, casi ocho de cada diez españoles se oponen al uso de animales en espectáculos taurinos. Décadas de debate han dejado un veredicto social inequívoco: la mayoría ciudadana rechaza que los toros sean instrumentalizados para entretenimiento, y con mayor razón cuando ese entretenimiento recibe financiación pública.

de los españoles se opone al uso de animales en espectáculos taurinos, según el estudio de la Fundación BBVA de 2022. A pesar de ello, los gobiernos autonómicos siguen subvencionando el sector con fondos de todos.

La encuesta del Ministerio de Cultura sobre hábitos culturales (2018-2019, con 16.000 entrevistados) confirmaba que solo el 5,8% de la población asistió a algún festejo en plaza durante el período analizado; y de ese porcentaje, casi uno de cada cinco no pagó entrada. La asistencia, por tanto, es marginal, y parte de ella ni siquiera se traduce en consumo real del espectáculo.

La tendencia histórica es igualmente elocuente. Entre 2009 y 2019, los festejos celebrados en plaza se redujeron a la mitad: de 2.684 eventos a 1.425. El repunte puntual de 2022, atribuido por los propios sectores a un exceso de animales en ganaderías y a la bajada de salarios en el gremio, no alteró esa trayectoria estructural. La tauromaquia pierde público, pierde relevancia y pierde legitimidad social. Lo que no pierde, sin embargo, son las subvenciones.

"Cada año, durante las Fallas, volvemos a Valencia para exigir que esta fiesta internacionalmente aclamada deje de ser cómplice de la tortura de animales. La tauromaquia no solo divide a la sociedad, sino que consume recursos públicos que podrían destinarse a quienes verdaderamente los necesitan", añade Molina.

El escenario valenciano ilustra con especial crudeza esta contradicción. Uno de cada tres valencianos se encuentra en riesgo de pobreza. La región aún lamía las heridas de la DANA, una catástrofe que exigía movilización institucional y presupuestaria urgente. En ese contexto, decidir que el sector taurino merece más de 450.000 euros anuales no es una opción neutral: es una declaración de valores.

La memoria como herramienta de transformación

La acción del 7 de marzo no fue solo una protesta. Fue una propuesta de otra forma de entender las Fallas y la fiesta colectiva: sin víctimas, sin sangre, sin dinero público destinado a prolongar una industria en declive.

El modelo existe. Ciudades y comunidades de todo el mundo celebran sus tradiciones sin instrumentalizar a ningún ser sintiente. Las Fallas, con su explosión de creatividad, sus fallas monumentales, su fuego y su música, son uno de los espectáculos culturales más admirados del planeta. No necesitan la tauromaquia para brillar. Y quienes las viven tampoco.

Lo que AnimaNaturalis y CAS International exigen es, en el fondo, coherencia: que las instituciones escuchen a la mayoría ciudadana que rechaza los toros como espectáculo, que los fondos públicos dejen de fluir hacia un sector cuya demanda real es mínima y cuya actividad implica tortura y muerte sistemática de individuos que sienten, sufren y huyen, y que ese dinero se redirija hacia quienes lo necesitan con urgencia. "Lo que veremos este sábado frente a la Plaza de Toros no es un acto de odio hacia nadie, sino un acto de memoria y de duelo. Cada nombre que carguemos representa una vida que pudo no haberse perdido", dice Molina.

Esa visión ya encuentra eco institucional en otros territorios españoles. Comunidades autónomas como las Islas Canarias o Cataluña —donde los menores de 14 años tienen prohibida la asistencia a corridas desde hace años— han avanzado en la desvinculación de sus instituciones del sector taurino. El cambio es posible. Y cuando ocurre, nadie pierde su identidad. Solo se gana en coherencia entre los valores proclamados y las decisiones tomadas.

Ahora te toca a ti

El cambio que 140 activistas reclamaron bajo la lluvia en Valencia no llegará sin más voces. La tuya importa. Las Fallas han vuelto a poner el foco sobre una contradicción que no puede seguir ignorándose: un gobierno que recorta en lo social mientras subvenciona el sufrimiento de animales que no tienen voz, ni voto, ni escapatoria.

Puedes actuar hoy mismo. Comparte esta información en tus redes sociales y rompe el silencio que rodea a las subvenciones taurinas. Habla con tu familia, con tus amigos, con quienes todavía creen que esto es una cuestión de gustos y no de dinero público y de sufrimiento real. Firma y apoya las iniciativas que exigen la supresión de las subvenciones al sector taurino en toda España. Y si puedes ir más lejos, considera unirte o donar a AnimaNaturalis: cada aportación financia acciones directas como la de este sábado en Valencia, investigaciones que documentan el trato que reciben los toros, y campañas que han conseguido cambios reales en legislación y en opinión pública.

Los nombres en esas lápidas tenían dueño antes de entrar en la plaza. Hoy les ponemos nombre porque merecen ser recordados. Y porque la memoria, cuando se comparte, se convierte en acción.