El guarda forestal Manuel Meléndez estaba haciendo la ronda cerca de un coto de caza, en el oeste de España, buscando animales ilegales.
Mirando por sus binóculos entre los árboles, se dió cuenta que pasturando a cierta distancia había dos criaturas con largos y torcidos cuernos. Luego, diez más aparecieron del bosque.
"Creí que estaba viendo uno de esos documentales de naturaleza", dijo el señor Meléndez a sus compañeros cuando volvió al cuartel.
Descubrió luego que eran antílopes Blackbuck de la India, originales de la India, Pakistán y Nepal. También tienen unos primos lejanos en Argentina. ¿Que hacían 12 de estos en una región rural de Extremadura?
Un nuevo negocio ilegal de safaris está creciendo en España, dirigido a ricos de la propia España, Estados Unidos y Europa que están dispuestos a pagar 10.000 $ por día para simular una gran cacería.
Durante la primera mitad del año 2005, el Seprona, la unidad de medio ambiente de la Guardia Civil, ha confiscado 678 animales vivos importados de manera ilegal por todo el país. El año anterior atrapó a 1100 animales, además de un arsenal de colmillos de elefantes, pieles de animales y otras importaciones ilegales como coral o caparazones de tortugas.
España ha sido la puerta de entrada a Europa de drogas. Ahora los mismos puertos y aeropuertos están siendo usados para entrar animales vivos y piezas como los colmillos de los elefantes, que provienen de África y América Latina. Y las penas por hacer esto son pequeñas.
En noviembre, agentes del Seprona encontraron a unos cazadores que estaban despellejando a unos tigres de Bengala. En la misma operación, llamada "Operación Safari", encontraron a otro tigre y a un león en cajas esperando ser abatidos en una amplia extensión de tierra en el oeste de España.
Los safaris artificiales no son una cosa nueva. En los ranchos de Tejas, durante los últimos años, han incrementado los rebaños de animales salvajes de África, tales como las gacelas Oryx. Pero los safaris españoles son de otra clase. Los animales no son criados en grandes extensiones de tierra. Al contrario, son introducidos de contrabando al país o son adquiridos de manera ilegal, a veces de zoos o circos, dicen los agentes.
España tiene una larga y lucrativa tradición en caza legal, principalmente perdices, liebres, ciérvoles, verros y lobos. Los cazadores pagan tasas diarias o anuales para obtener una licencia en los cotos de caza. Un día de caza de perdices, liebres o caza menor legal puede costar más de 3.500$ en las zonas de Andalucía, Extremadura o Castilla La Mancha. Los agentes estiman que la caza legal puede generar cerca de los 2,9$ billones, incluyendo permisos, cuotas en clubes de caza, ropa, hoteles y restaurantes.
Los safaris ilegales atraen a cazadores de España, Estados Unidos e Inglaterra que están dispuestos a pagar hasta 30.000$ en algunos casos para un día de caza, estima la policía.
Por ahora, los números son una estimación debido a la naturaleza de los safaris ilegales. Los agentes de la Guardia Civil durante los últimos años han encontrado evidencias de cacerías ilegales de especies exóticas en al menos media docena de ranchos en todo el país.
"No es que haya un gran número de safaris, pero estamos preocupados porque se está poniendo de moda" dice Paco Magaña, agente de la patrulla del señor Meléndez, que ha trabajado en el Seprona durante 7 años. "Es una cosa real para la gente rica, que necesita trofeos para su casa".
El cuerpo policial paramilitar español fue creado en el siglo XIX para luchar contra los bandoleros rurales y más tarde se encargaron de la represión encargada por el dictador Franco. Actualmente trata un amplio rango de crímenes, des de la violencia doméstica hasta el terrorismo.
El señor Magaña, que se describe a si mismo como un defensor radical del medio ambiente, se alistó en la Guardia Civil para poder formar parte del Seprona. Las tareas principales de la unidad son luchar contra la caza ilegal, los incendios, residuos tóxicos y la pesca ilegal.
El agente de 32 años, trabaja 6 días por semana, patrullando por viejas rutas de contrabando a través de los terrenos montañosos del este de España, buscando trampas, casquillos usados u otros signos de cazadores ilegales.
El espléndido equipo de los cazadores ilegales es cada vez más resistente, algunos usan comunicadores para escuchar a la policía para evitar ser detenidos, dice el agente. En febrero, la patrulla del agente Magaña arrestaron a dos cazadores con rifles equipados con silenciadores hechos a mano y miras telescópicas de francotirador. Se sabe poco de ellos. Sólo se han hecho públicas sus iniciales.
A menudo, los safaris ilegales se hacen dentro de ranchos donde se hace alguna actividad legal. Por ejemplo, el rancho donde se encontró el tigre de Bengala muerto, tenía licencia para criar ciérvoles para vender en otros cotos de caza pero no estaba autorizado para ningún tipo de caza.
Enfrentados con los hallazgos exóticos como el antílope Blackbuck, los agentes a menudo tardan bastante tiempo en identificarlos. Durante la última incursión, el Cpl. Meléndez fotografió al extraño antílope con su cámara digital. Pero cuando llevó las fotos al cuartel de la Guardia Civil, sus compañeros fueron incapaces de identificar a los animales. Sólo cuando se enviaron las fotografías a distintos biólogos de todo el país, fue cuando un cuidador de un zoo del sur de España que los identificó como los antílopes Blackbuck de India.
Autor: Keith Johnson
Fuente: The Wall Street Journal Europe
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