Como marca la triste tradición, nos volvemos a reunir un 5 de julio en Pamplona, para pedir unas fiestas sin sangre.

Una fiesta viva y sin sangre

Como marca la triste tradición, nos volvemos a reunir un 5 de julio en Pamplona, para pedir unas fiestas sin sangre. 

Llevamos meses preparando junto a PETA la acción más esperada del año, la acción que realizamos un día antes del chupinazo, para dar voz a los 54 toros que morirán durante las fiestas de San Fermín. Este año decidimos crear la escena del crimen que queda tras de si con la tauromaquia.

Salimos coches desde distintas partes del país y de europa,  desde Barcelona salimos con un autocar lleno. Me cuesta dormir, estoy nerviosa, tensa y con un terrible dolor de espalda por los nervios. El trabajo de todo este tiempo, se verá reflejado mañana ante las cámaras de medio mundo, y solamente piensas en que todo salga bien, y aparezcan los activistas para la acción. Nunca sabes realmente cuántas personas vendrán, y el reloj marcha contracorriente, ya no podemos hacer nada más que esperar a que llegue la hora.

Llegamos a Pamplona, el autocar nos deja junto a los corralillos del gas. Podemos oler, sentir y escuchar a los toros que esperan su triste final, un final que ellos no esperan, pero que nosotros sabemos tristemente que pasará y como. Al sentirles los nervios comienzan a marchar, y no puedes evitar tener mas fuerza y ganas de darles voz, aun sabiendo que no podremos detener sus muertes, pero si, la de los que vengan detrás.

Comienzan a llegar activistas, en sus caras veo nervios, tristeza e ilusión. Cada persona, lleva el ponerse en la piel del toro de manera muy diferente, pero todos tenemos un único objetivo, y es terminar con la tauromaquia en San Fermín, queremos unas fiestas sin sangre.

Llega el momento de dar la bienvenida y explicar la acción que realizaremos ese año, y es solamente en ese preciso instante cuando subo al muro para hablar con el megáfono, cuando soy consciente de la cantidad de activistas que han venido a dar la cara. Me siento más tranquila, ya que tenemos una parte superada. 

Comienzo a contarles en que consiste la acción de este año y a agradecerles de corazón que vinieran, mientras hablo, no paro de escuchar a los toros. Con ellos al lado es mas fácil que me salgan solas las palabras, y el porque estamos aquí hoy. 

Llega el momento de partir hacia la plaza del ayuntamiento. Salimos caminando, los activistas caminan descalzos por la mismas calles que lo harán los toros cada mañana. Después de una larga caminata, llega el momento de comenzar la acción, los activistas portan una banderilla clavada en la espalda y caminan para ponerse en el lugar donde tenemos la marca del cuerpo del toro. Algunas de las personas llegan al lugar tristes y llorando, les es duro ponerse en la piel del animal, y les duele pensar en esas vidas que serán arrebatadas lenta y cruelmente. Es una sensación difícil de explicar si no la vives. Los activistas están en sus posiciones. 

Comienzo a leer el manifiesto, en el pedimos unas fiestas para todos, unas fiestas sin sangre ni muerte que no manchen de sangre la ciudad. Al terminar el manifiesto, gritamos con todas nuestras fuerzas Tauromaquia abolición, y las personas que están en la acción, se dejan tirar en la silueta que tienen debajo. 

Hace muchísimo calor, hacía mucho que no teníamos estas temperaturas en un acto. Mientras todo esto sucede, los medios de medio mundo sacan imágenes como si no hubiera un mañana, y las personas responsables estamos totalmente pendientes de que nadie sufra un golpe de calor. 

Pasa mucha gente que se para y observa, un par de personas insultan, pero la realidad es que las personas que vienen a mirar el acto, son personas de Pamplona que nos apoyan y están en contra de la tauromaquia, siempre nos dicen que las fiestas de San fermin, es mucho más que los toros.  Y esto mismo descubriré ese fin de semana. 

Termina la acción, la gente nos da un cálido aplauso y en la plaza del ayuntamiento se escucha fuertemente como todo el mundo grita “Tauromaquia abolición”, resuena fuertemente esos gritos.

Volvemos al punto de encuentro, hablamos lo bien que quedo la acción, la buena acogida un año más de la gente y la ya repercusión en prensa. Un año más, estamos dando que hablar y que se nos escuche, la acción y las más de 200.000 firmas nos avalan.

Yo, este año, por primera vez me voy a quedar a conocer la otra cara de  la fiesta el fin de semana. Quiero conocer la otra cara de las fiestas de la que tanto los Pamplonicas me han hablado. 

Me pongo la ropa blanca tal y como todo el mundo viste y es tradición allí. Para completar mi look de pamplonica, me regalan un pañuelo, donde sale bordado AnimaNaturalis y Yasmina. Lo recibo con la mayor ilusión que puedas imaginar, es algo que no esperaba en absoluto, y ahora ya puedo disfrutar de las fiestas que siempre me cuentan.

Es bonito caminar por sus calles, y ver a la gente de allí vestida toda igual, desde los más pequeños de la familia, hasta los más mayores. Viven sus fiestas con la misma pasión e ilusión que yo en las fiestas de la Mercé.( Por cierto, estas últimas unas fiestas donde antiguamente habían toros igual que en Pamplona.) La gran mayoría de estas personas ni pisan la plaza, ni les interesa los toros.

Me uno a una peña, el ambiente es de diversión y festejos. La gente canta por las calles, bailan, ves gigantes, orquestas y todo es diversión. A las 18hrs me llevan al ayuntamiento, al mismo lugar donde ayer nos manifestamos, me cuentan que realizarán el “riau riau” y que es algo muy bonito que no me debo perder, se lleva realizando desde 1911. Nos movemos entre la multitud para llegar rápido. Escucho esa música pegadiza de lejos y los cánticos de la gente. A los 2 minutos ya quedo encantada con el ambiente de festividad, y de estar rodeada de gente de allí. Cuando me doy cuenta, tengo los brazos elevados y canto al ritmo de la música con una sonrisa de oreja a oreja. El ritmo, el ambiente la alegría, es imposible no contagiarse de ello. Sonrío y me siento feliz de poder vivir la otra cara de las fiestas, donde se juntan familias, amigos, cantan ríen, bailan. Me siento feliz de disfrutar de unas fiestas, donde no veo por ningún lado toros y si mucha diversión.

Llega la hora de la comida, y descubro algo que me encanta, y es ver opciones veganas en muchos lugares, algo va cambiando, y eso se empieza a ver.

De San Fermín lo que mundialmente se conocen son los toros, pero animo a la gente a que no se quede con esa imagen. Vente el año que viene a la acción, y quédate un par de días para conocer las fiestas y su gente, totalmente alejadas de los toros. 

Descubre esa Pamplona totalmente desconocida para muchos, y mostremos al mundo que existen unas fiestas más allá de los toros. San Fermin sí, pero sin sangre. 

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