Destinada a sentir vuestro dolor para el resto de mis días

Os arrebataron vuestras pieles, vuestros cuerpos, vuestras vidas. A mi tan solo me queda armarme de valor para sentir una ínfima parte de vuestro dolor.

Destinada a sentir vuestro dolor para el resto de mis días

Os arrebataron vuestras pieles, vuestros cuerpos, vuestras vidas. A mi tan solo me queda armarme de valor para sentir una ínfima parte de vuestro dolor.

Cuando se trata de defender a los animales tengo la firmeza de que todas las que formamos este movimiento lleno de amor y de fuerza podríamos llegar a realizar cualquier acción para alzar su voz incluso si sabemos que puede causar ciertas reacciones no tan buenas. Y este era el caso, la desnudez.

Al principio no sabía hasta qué punto la acción podía llegar a las conciencias y en especial a los corazones de los espectadores. Lo primero que sentí al llegar fue una mezcla entre emoción, nervios y tristeza.

Emoción por sentir que estoy rodeada de personas que hacen todo lo posible todos los días para hacer de este mundo un sitio un poco más bonito. Nervios y tristeza por todos los animales torturados y masacrados en nombre de una moda.

El frío... piensas ¿cómo voy a aguantar tanto tiempo desnuda, tirada en el suelo? Entre esos nervios que nos encogian a todas, salían incluso bromas de ¿Cómo hemos llegado a esta situación, de tirarnos al suelo desnudos en frente del Corte Inglés? Yo por lo menos, nunca jamás me habría imaginado esta situación hace un par de años atrás.

Llegó el momento de salir, y sentí esa gran fuerza de personas increíbles que tienen la virtud de la justicia. Acompañada de esta manera, los miedos se van y solo queda el amor tan grande que en este movimiento se respira.

Salimos y nos tumbamos, sabiendo que es la primera vez que te expones desnuda a las miradas, al mundo exterior. Sabemos que la ropa es un modo de sentirnos seguras. Yo por un momento me sentí muy vulnerable. Sin embargo fue tan solo un instante. Les tenía a ellas, mis compañeras, que hicieron todo lo posible para que estuviéramos bien, que estuviéramos seguras.

Pasaron multitud de cosas por mi mente ( el frío, las miradas, el suelo duro, lo que pensaba la gente...) pero en mi mente siempre estaban ellos. Todos los animales.

Lo que nuestra especie les ha hecho. Lo que les hacemos. No puedo esperar el día en que todo esto acabe. Que no haga falta desnudarnos, que no haga falta que escriba este texto.

En todo momento, ellos era el frente. Porque aunque intentemos recrear su dolor, nunca sentiremos el sufrimiento que padecen día tras día hasta su asesinato.

Y en mi experiencia remarca un momento:

Antes de finalizar la acción, una compañera, AMIGA, leyó unas palabras dirigidas a las activistas presentes.

No sé si fue por un cúmulo de emociones, pero cuando se dirigió a nosotras, hablando sobre la lucha, caí rendida, ya no podía aguantar más las lágrimas. Y solo le puedo decir que gracias. Que es una persona super especial que siempre con sus palabras nos cautiva.

Y finalmente, cuando he dejado remarcado al principio que no estaba segura de la reflexión que podía hacer las personas presentes, contesto: La acción, desde una ideología u otra, es absolutamente emotiva y sí, remueve conciencias.

Gracias, Lidia, Jou y Eliana por vuestro enorme trabajazo, porque para mí sois mi inspiración y todas las emociones vividas fue por todo el empeño que ponéis siempre en todo lo que hacéis. Gracias de corazón.

Y recordad, que cada una de vosotras teneis una fuerza enorme dentro. Teneis la misma fuerza que una pequeña vela iluminando una habitación oscura.

 

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