Cuarenta minutos con los ojos vendados

El 1 de noviembre fue el Día Mundial del Veganismo. AnimaNaturalis realizaba en Barcelona una concentración animalista para celebrar el día del veganismo y los derechos de los animales.

Cuarenta minutos con los ojos vendados

El día 1 de noviembre fue el Día Mundial del Veganismo. AnimaNaturalis realizaba en Barcelona una concentración animalista para celebrar el día del  veganismo y los derechos de los animales. Ha sido la primera concentración a la que he asistido, ¡con mucha emoción y nerviosismo! Teníamos que vendarnos los ojos y hacer una formación triangular. Unos 40 minutos en silencio. Esos 40 minutos con los ojos vendados me dieron la oportunidad de pensar cómo me sentía al estar en ese acto tan significativo. La brisa acariciaba mi rostro y brazos y el resto de mis sentidos estaban en alerta, percibiendo así el olor de la naturaleza, escuchando el sonido de los loros en los árboles y el discurso de Yasmina, que hacía más emotivo el momento. Y entonces vinieron a mí miles de pensamientos desde lo más profundo de mi corazón, pensamientos que he querido plasmar en este escrito.

Comencé a pensar en cómo me siento al haber dejado de comer carne. Antes de nada quisiera dejar claro que respeto a todas las personas de este planeta. Cada persona puede decidir lo que quiere hacer y comer, pero sí me gustaría que al menos todos pudiéramos ver lo que se les hace a los animales para que nosotros podamos comerlos. Estoy segura de que muchos, mejor dicho casi todos, se plantearían el hacerse vegetarianos o veganos. ¡Y es que no imaginamos la crueldad con la que se trata a los animales para al final ser asesinados! Solo con que todas las personas conocieran la realidad, ya sería un gran paso en la humanidad.

Llevo tan sólo dos meses sin consumir carne y ni siquiera sé si podré lograr dejarla para siempre, de hecho, no sabía si iba a poder durar ni un día, ya que me encantaba comer carne, embutidos etc... Reconozco que me dió mucho miedo empezar por miedo a fracasar. Pero pensé que estaría siendo otra vez egoísta con los animales si por mi miedo al fracaso ni siquiera lo intentaba. Yo no dejé la carne porque "se me hiciera bola", como vulgarmente se dice, o porque no me gustase su sabor o porque me diese asco. ¡Llevaba 33 años comiendo carne! La dejé porque sé en lo más profundo de mi corazón que por lo que pasan los animales no es normal, no es justo y no está bien. Y por eso me dije a mí misma que debía de cambiar algo en mí. ¿Es un esfuerzo? ¡¡Sí, lo es!! Mentiría si dijera que no. Pero, ¿cuántas cosas son duras e implican sacrificio cuando queremos conseguir algo? Ya sea laboral, personal, sentimental.

Hay personas que me dicen: "Con lo sensible que eres, ¿cómo pudisteis ver un reportaje que es tan sumamente duro?" (Estamos hablando de Earthlings). Les respondí lo que me dije a mí misma cuando me planteé verlo: "Fany, ¿tú quieres comer carne? ¿Te gusta? ¿Crees que te costará dejarla? ¡De acuerdo! Mira este vídeo, observa bien todo lo que les sucede a los animales y si después de esto quieres seguir... está bien, ¡házlo! Pero le debes a los animales verlo, ¡se lo debes!". He de decir que fue uno de los peores momentos y días de mi vida, sentí un profundo dolor, resentimiento, decepción y desconsuelo al saber de lo que es capaz mi raza, la humana.

Dicho todo esto, espero que esto no quede en una experiencia más en el recorrido de mi vida sino que sea mi forma de vivirla.

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